El 6 de enero es una fecha muy especial para la mayoría de niños y niñas. La emoción de los regalos, los nervios de la noche anterior y la magia de los Reyes llenan el ambiente. Pero también hay espacio para otras emociones menos visibles, como la tristeza, la frustración o el miedo.
¿Por qué el Día de Reyes no siempre es alegría?
Aunque es una jornada que invita a la ilusión, el Día de Reyes puede convertirse en un desafío emocional. ¿Por qué? Porque despierta expectativas, comparaciones y pensamientos que los más pequeños a menudo no saben gestionar solos.
Pensamientos frecuentes en los niños ese día:
- “¿Y si no me traen lo que pedí?”
- “¿Y si me porté mal y no me dejan nada?”
- “Mis amigos tienen más regalos que yo…”
Estos pensamientos pueden generar malestar, ansiedad o comportamientos que los adultos interpretan como “inadecuados”, cuando en realidad son una llamada de atención emocional.
Desde la psicología: no es lo que pasa, sino lo que se piensa sobre lo que pasa
Desde la perspectiva de la terapia TREC (Terapia Racional Emotiva Conductual), lo que genera malestar no es únicamente la situación externa, sino la interpretación interna que hacemos de ella.
En los niños ocurre igual: si piensan que no merecen algo o que sus emociones no están bien vistas, se sienten inseguros o culpables.
¿Cómo acompañar las emociones infantiles en el Día de Reyes?
Acompañar no es solo estar presente físicamente. Es también saber observar, escuchar sin juicio y validar lo que el niño o la niña siente. Aquí te damos algunas recomendaciones clave:
1. Valida todas las emociones
Aunque esperes alegría, si aparece la tristeza, el enfado o la decepción, no las minimices. Dales espacio.
“Veo que estás un poco triste. ¿Quieres que lo hablemos?”
2. Acompaña sus pensamientos sin corregirlos de inmediato
Antes de tranquilizar, escucha. Pregunta qué piensan y cómo se sienten.
“¿Qué pensaste cuando viste los regalos? ¿Qué te hubiera gustado?”
3. Ofréceles un espacio seguro para expresarse
Puede ser hablando, dibujando o simplemente estando a su lado. No todos los niños se expresan igual, y eso también está bien.
El mejor regalo no siempre viene envuelto
Los Reyes pueden traer muchos regalos, pero el más importante que podemos dar nosotros es nuestra presencia consciente. Una mirada que escucha, un abrazo que contiene, una validación que nutre.
Conclusión: sentirlo todo también es mágico
No hay emociones buenas o malas: todas tienen un mensaje. Y acompañar a los más pequeños a identificarlas, nombrarlas y regularlas es una parte fundamental de su desarrollo emocional.
En TREC Psicologia te ayudamos a construir entornos emocionales seguros, también en fechas especiales.




